POLITICA
09/04/2026
«Si tuvieran dignidad, devolverían el sueldo»: el durísimo descargo de Quinteros contra la oposición
Por Jose Manuel Ferrero
El Ministro de Seguridad de la provincia de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, manifestó su satisfacción tras la aprobación de la ley que regula la actividad de cuidacoches y limpiavidrios. Sin embargo, la celebración oficial estuvo marcada por un discurso frontal y punzante hacia los sectores legislativos que rechazaron la iniciativa.
Para el titular de la cartera de Seguridad, la nueva normativa no es un tema trivial, sino una respuesta directa a un conflicto cotidiano en las calles cordobesas.
«Estamos ordenando un problema real que afecta todos los días la convivencia ciudadana, la libertad de circular y el respeto entre vecinos», expresó Quinteros, agradeciendo a la "amplia mayoría" que brindó su apoyo en la Legislatura.
El momento más tenso de sus declaraciones llegó al referirse a los legisladores opositores. Si bien reconoció que algunos votaron en contra por convicciones ideológicas, fue implacable con el resto:
• Especulación y mezquindad: Acusó a gran parte del rechazo de no tener una base sólida, sino de responder a intereses políticos.
• Desconexión con la realidad: Señaló que existe una "supina ignorancia" sobre los problemas de los ciudadanos, sugiriendo que muchos legisladores viven en una "comodidad" alejada de la calle.
Incluso fue más allá al cuestionar la idoneidad y el salario de quienes se opusieron: «La dignidad, si la tuvieran, les exigiría devolver cada peso del sueldo cuando eligen mirar para otro lado frente a problemas evidentes», sentenció, subrayando que su labor es trabajar para mejorar la vida de la gente.
Hacia el final de su intervención, Quinteros lanzó una advertencia sobre el futuro debate a nivel federal, mencionando el proyecto de reforma del Código Penal impulsado por el Gobierno Nacional, el cual también contempla la prohibición de los "trapitos".
El ministro calificó de "rastrera e indigna" la postura de quienes hoy se oponen a nivel provincial, planteando el interrogante de cómo actuarán esos mismos sectores cuando la discusión llegue al Congreso de la Nación. Para Quinteros, la negativa de la oposición no es solo una muestra de incoherencia, sino una falta a la responsabilidad confiada por la sociedad.
Para el titular de la cartera de Seguridad, la nueva normativa no es un tema trivial, sino una respuesta directa a un conflicto cotidiano en las calles cordobesas.
«Estamos ordenando un problema real que afecta todos los días la convivencia ciudadana, la libertad de circular y el respeto entre vecinos», expresó Quinteros, agradeciendo a la "amplia mayoría" que brindó su apoyo en la Legislatura.
El momento más tenso de sus declaraciones llegó al referirse a los legisladores opositores. Si bien reconoció que algunos votaron en contra por convicciones ideológicas, fue implacable con el resto:
• Especulación y mezquindad: Acusó a gran parte del rechazo de no tener una base sólida, sino de responder a intereses políticos.
• Desconexión con la realidad: Señaló que existe una "supina ignorancia" sobre los problemas de los ciudadanos, sugiriendo que muchos legisladores viven en una "comodidad" alejada de la calle.
Incluso fue más allá al cuestionar la idoneidad y el salario de quienes se opusieron: «La dignidad, si la tuvieran, les exigiría devolver cada peso del sueldo cuando eligen mirar para otro lado frente a problemas evidentes», sentenció, subrayando que su labor es trabajar para mejorar la vida de la gente.
Hacia el final de su intervención, Quinteros lanzó una advertencia sobre el futuro debate a nivel federal, mencionando el proyecto de reforma del Código Penal impulsado por el Gobierno Nacional, el cual también contempla la prohibición de los "trapitos".
El ministro calificó de "rastrera e indigna" la postura de quienes hoy se oponen a nivel provincial, planteando el interrogante de cómo actuarán esos mismos sectores cuando la discusión llegue al Congreso de la Nación. Para Quinteros, la negativa de la oposición no es solo una muestra de incoherencia, sino una falta a la responsabilidad confiada por la sociedad.







