INTERES GENERAL
04/06/2026
Neumáticos importados vs. Empleo argentino: La polémica detrás del derrumbe productivo de Pirelli
Por Jose Manuel Ferrero
La crisis de la industria nacional sumó un nuevo y alarmante capítulo. La multinacional italiana Pirelli comunicó de manera oficial que detendrá por completo la actividad de su planta bonaerense, ubicada en el partido de Merlo, entre el 15 y el 21 de junio .
La medida golpea de lleno a una fábrica que actualmente emplea a unos 650 trabajadores y que arrastra un proceso de achicamiento desde hace varios años. Si bien los días de suspensión programados para este mes serán abonados con goce de haberes, el verdadero impacto económico en el bolsillo de los operarios se sentirá a partir de julio.
El fin de las horas extras y un duro golpe al bolsillo
A partir del próximo mes, la compañía abandonará de forma definitiva el esquema de trabajo de los fines de semana para pasar a operar únicamente de lunes a viernes.
Esta modificación laboral implica la desaparición total de las horas extras que se liquidaban al 100% durante los sábados y domingos. Según los cálculos realizados por los propios trabajadores de la planta, la pérdida de estos adicionales se traducirá en una reducción cercana al 27% de sus ingresos mensuales.
Un efecto dominó: caída del consumo y el "factor Stellantis"
Desde la empresa argumentan que la decisión responde a una realidad ineludible: una fuerte caída de la demanda y una disminución sostenida de las ventas que ya acumula al menos cuatro meses consecutivos. A este escenario se acopla la severa desaceleración de la industria automotriz —su principal mercado—, afectada por el desplome del consumo interno y la contracción de las exportaciones hacia Brasil.
La crisis muestra un claro efecto dominó en la cadena de valor:
• El antecedente clave: La reducción de actividad en la planta de Stellantis (El Palomar) impactó directamente sobre proveedores clave como Pirelli.
• La caída de producción: De registrar picos históricos de 18.000 neumáticos diarios, hoy la planta de Merlo fabrica apenas entre 3.500 y 4.000 unidades por jornada.
• Sangría de puestos de trabajo: Desde el año 2023 a la fecha, la firma ya registró más de 700 desvinculaciones.
Denuncia gremial: Los trabajadores sostienen que el problema no es meramente coyuntural. Denuncian que la apertura importadora impulsada por el Gobierno nacional está acelerando la sustitución de la producción local por neumáticos fabricados en el exterior, principalmente provenientes de China.
Postales de una recesión que no encuentra piso
El panorama de Pirelli no es un hecho aislado, sino el reflejo de un sector en terapia intensiva. El neumático ya viene de observar con extrema preocupación el derrumbe de Fate y las dificultades crecientes que muestran otras firmas del cordón industrial.
En este escenario, la suspensión es leída por las familias trabajadoras como una señal de alerta más profunda. El temor ya no se limita a la pérdida inmediata del poder adquisitivo por la quita de las horas extras, sino a la posibilidad latente de que este esquema de parálisis sea la antesala de una nueva ola de despidos o un ajuste mayor.
El conflicto expone, además, una grieta cada vez más visible en el relato económico actual: mientras el Ejecutivo celebra la consolidación de indicadores financieros y la desregulación de los mercados, la economía real en los pisos de las fábricas reporta caídas de producción, salarios a la baja e incertidumbre sobre la continuidad laboral.
La medida golpea de lleno a una fábrica que actualmente emplea a unos 650 trabajadores y que arrastra un proceso de achicamiento desde hace varios años. Si bien los días de suspensión programados para este mes serán abonados con goce de haberes, el verdadero impacto económico en el bolsillo de los operarios se sentirá a partir de julio.
El fin de las horas extras y un duro golpe al bolsillo
A partir del próximo mes, la compañía abandonará de forma definitiva el esquema de trabajo de los fines de semana para pasar a operar únicamente de lunes a viernes.
Esta modificación laboral implica la desaparición total de las horas extras que se liquidaban al 100% durante los sábados y domingos. Según los cálculos realizados por los propios trabajadores de la planta, la pérdida de estos adicionales se traducirá en una reducción cercana al 27% de sus ingresos mensuales.
Un efecto dominó: caída del consumo y el "factor Stellantis"
Desde la empresa argumentan que la decisión responde a una realidad ineludible: una fuerte caída de la demanda y una disminución sostenida de las ventas que ya acumula al menos cuatro meses consecutivos. A este escenario se acopla la severa desaceleración de la industria automotriz —su principal mercado—, afectada por el desplome del consumo interno y la contracción de las exportaciones hacia Brasil.
La crisis muestra un claro efecto dominó en la cadena de valor:
• El antecedente clave: La reducción de actividad en la planta de Stellantis (El Palomar) impactó directamente sobre proveedores clave como Pirelli.
• La caída de producción: De registrar picos históricos de 18.000 neumáticos diarios, hoy la planta de Merlo fabrica apenas entre 3.500 y 4.000 unidades por jornada.
• Sangría de puestos de trabajo: Desde el año 2023 a la fecha, la firma ya registró más de 700 desvinculaciones.
Denuncia gremial: Los trabajadores sostienen que el problema no es meramente coyuntural. Denuncian que la apertura importadora impulsada por el Gobierno nacional está acelerando la sustitución de la producción local por neumáticos fabricados en el exterior, principalmente provenientes de China.
Postales de una recesión que no encuentra piso
El panorama de Pirelli no es un hecho aislado, sino el reflejo de un sector en terapia intensiva. El neumático ya viene de observar con extrema preocupación el derrumbe de Fate y las dificultades crecientes que muestran otras firmas del cordón industrial.
En este escenario, la suspensión es leída por las familias trabajadoras como una señal de alerta más profunda. El temor ya no se limita a la pérdida inmediata del poder adquisitivo por la quita de las horas extras, sino a la posibilidad latente de que este esquema de parálisis sea la antesala de una nueva ola de despidos o un ajuste mayor.
El conflicto expone, además, una grieta cada vez más visible en el relato económico actual: mientras el Ejecutivo celebra la consolidación de indicadores financieros y la desregulación de los mercados, la economía real en los pisos de las fábricas reporta caídas de producción, salarios a la baja e incertidumbre sobre la continuidad laboral.







