POLITICA
11/11/2025
Irak celebra su sexta elección parlamentaria desde 2003 entre apatía y llamados al cambio
Por Tomas Peralta A
El proceso se desarrolló en un clima marcado por la apatía ciudadana y la desconfianza: el movimiento del influyente clérigo shií Muqtada al?Sadr instó a sus seguidores a boicotear la votación, denunciando que el sistema político está corrompido y no permite reformas reales. En distritos clave como Sadr City, los carteles del boicot eran visibles y las calles lucían inusualmente vacías.
La baja participación también se ve reflejada en los datos de preregistro: solo cerca de 21,4 millones de entre 32 millones de personas aptas se inscribieron para votar, lo que anticipa una de las tasas más bajas de concurrencia en la historia electoral iraquí
El contexto del sufragio es complejo: entre los desafíos estructurales están la influencia de milicias pro-iraníes, reformas pendientes y un electorado que considera que las votaciones han perpetuado el poder de élites tradicionales más que generado cambios reales.
Aunque los centros de votación abrieron bajo fuertes medidas de seguridad este domingo para militares y desplazados, las expectativas apuntan a que el impacto de la elección esté más en su simbolismo que en un cambio contundente en el panorama político del país.
Con esta elección, Irak enfrenta nuevamente el reto de demostrar que su democracia evoluciona más allá de rituales políticos, busca legitimidad interna y puede afrontar la presión de actores externos y los retos de gobernabilidad que lleva encarnando desde 2003.
La baja participación también se ve reflejada en los datos de preregistro: solo cerca de 21,4 millones de entre 32 millones de personas aptas se inscribieron para votar, lo que anticipa una de las tasas más bajas de concurrencia en la historia electoral iraquí
El contexto del sufragio es complejo: entre los desafíos estructurales están la influencia de milicias pro-iraníes, reformas pendientes y un electorado que considera que las votaciones han perpetuado el poder de élites tradicionales más que generado cambios reales.
Aunque los centros de votación abrieron bajo fuertes medidas de seguridad este domingo para militares y desplazados, las expectativas apuntan a que el impacto de la elección esté más en su simbolismo que en un cambio contundente en el panorama político del país.
Con esta elección, Irak enfrenta nuevamente el reto de demostrar que su democracia evoluciona más allá de rituales políticos, busca legitimidad interna y puede afrontar la presión de actores externos y los retos de gobernabilidad que lleva encarnando desde 2003.







