POLITICA
07/11/2025
Bolivia: Movimiento al Socialismo (MAS-IPSP) expulsa a Luis Arce Catacora antes de entregar el mando
Por Tomas Peralta A
La decisión fue comunicada por el presidente del MAS-IPSP, Grover García, en conferencia de prensa el 6 de noviembre de 2025, mediante la Resolución Nº 16/2025, que formaliza la expulsión de Luis Arce Catacora como militante del partido.
García explicó que la expulsión se fundamenta en cuatro ejes principales: el redireccionamiento irregular de aportes de militantes al partido, alegadas denuncias de corrupción sin resolver, “traición” durante el proceso electoral, una derrota del MAS que obtuvo apenas 3,17% del voto, y la incapacidad de Arce para atender cuestiones como el combustible, el dólar y la canasta familiar.
El MAS-IPSP, movimiento que gobernó durante casi dos décadas, vio en los recientes comicios la pérdida de su hegemonía y una profunda crisis de respaldo popular.
Aunque la expulsión no afecta directamente al ejercicio del cargo presidencial de Arce —quien entregará el mando al centrista Rodrigo Paz Pereira en los próximos días—, marca una ruptura simbólica y estructural entre el mandatario y el partido que lo impulsó en 2020. El trasfondo político incluye un enfrentamiento creciente entre Arce y su antiguo mentor, Evo Morales, y la consolidación de facciones internas al interior del MAS-IPSP. Esa tensión ha contribuido a la pérdida de cohesión del oficialismo y al surgimiento de movimientos alternativos dentro de la izquierda boliviana.
Los efectos de esta expulsión podrían repercutir en varias direcciones: por un lado, debilita aún más al MAS-IPSP justo cuando deja el poder; por otro, abre espacio para que nuevos actores políticos ocupen el vacío. Para Arce, la medida representa una pérdida de respaldo orgánico que podría limitar su futuro político.
El partido indicó que pondrá a disposición de la justicia la documentación que respalda las acusaciones de desvío de recursos y que la instancia disciplinaria interna seguirá “recibiendo información de diferentes regiones del país”.
En suma, la expulsión de Arce del MAS-IPSP simboliza la crisis interna de un partido que dominó la escena política boliviana y el fin de la filiación entre un presidente y su estructura política, en un momento de cambio profundo para el país.
García explicó que la expulsión se fundamenta en cuatro ejes principales: el redireccionamiento irregular de aportes de militantes al partido, alegadas denuncias de corrupción sin resolver, “traición” durante el proceso electoral, una derrota del MAS que obtuvo apenas 3,17% del voto, y la incapacidad de Arce para atender cuestiones como el combustible, el dólar y la canasta familiar.
El MAS-IPSP, movimiento que gobernó durante casi dos décadas, vio en los recientes comicios la pérdida de su hegemonía y una profunda crisis de respaldo popular.
Aunque la expulsión no afecta directamente al ejercicio del cargo presidencial de Arce —quien entregará el mando al centrista Rodrigo Paz Pereira en los próximos días—, marca una ruptura simbólica y estructural entre el mandatario y el partido que lo impulsó en 2020. El trasfondo político incluye un enfrentamiento creciente entre Arce y su antiguo mentor, Evo Morales, y la consolidación de facciones internas al interior del MAS-IPSP. Esa tensión ha contribuido a la pérdida de cohesión del oficialismo y al surgimiento de movimientos alternativos dentro de la izquierda boliviana.
Los efectos de esta expulsión podrían repercutir en varias direcciones: por un lado, debilita aún más al MAS-IPSP justo cuando deja el poder; por otro, abre espacio para que nuevos actores políticos ocupen el vacío. Para Arce, la medida representa una pérdida de respaldo orgánico que podría limitar su futuro político.
El partido indicó que pondrá a disposición de la justicia la documentación que respalda las acusaciones de desvío de recursos y que la instancia disciplinaria interna seguirá “recibiendo información de diferentes regiones del país”.
En suma, la expulsión de Arce del MAS-IPSP simboliza la crisis interna de un partido que dominó la escena política boliviana y el fin de la filiación entre un presidente y su estructura política, en un momento de cambio profundo para el país.







